POJAZZ EN


domingo, 28 de febrero de 2010

ADIOS JAIPUR, HOLA PUSHKAR.



La sombra de la muralla de Jaipur refresca los puestos de flores y algunos comercios poseen telas de colores y diseños diferentes, pues se aproxima el Festival del Elefante, donde se hacen los típicos juegos de polo entre elefantes y humanos. No podemos verlo, pero si deleitarnos con sus preparativos.
A PG le regalan flores de un apreciado aroma.
La ciudad se esta educando y parece que lo consiguen, pues las calles son un poco mas limpias y los puestos de especies mas ordenados y limpios, el estilo de los estos vendedores es menos agresivo pero mas hábiles.
India lleva bien el turismo saben marcar una sociedad con fronteras al progreso para llamar la atención de turistas, y lo consiguen.
Seguimos topándonos en cada esquina con templos y arte callejero. Con los ostentosos palacios de Marajás, que escupen sin pudor su opulencia.
Al marchar de Jaipur, y mientras fumaba un cigarrillo brindando la agria despedida, una niña de unos siete años con un bebe de unos cuatro meses que llora y tose emplea casi diez minutos pidiendo dinero, pese a que me derrumba el día, consiguen mantenerse en pie los pilares de mi alma.
En cuanto al conductor de ayer, más de lo mismo.
Abandonamos Jaipur a la espera de Pushkar otro lugar de peregrinaje religioso, pero el motivo obviamente no es el nuestro, lo nuestro es contemplar belleza, cultura y otros detalles, a ver que nos depara esta ciudad en medio del desierto.
Allí ni carne, ni bromas, ni alcohol, ni besos. Será esta ciudad mi castigo?

Desde el Auto-ricksaw, la primera inversión en marketing para PoJazz. Russo Rodríguez y PG para los estudios centrales.

PD. Perdonar lectores que haya un día de retraso pero ayer no había luz y no pudimos enviar a los estudios centrales. Gracias.

viernes, 26 de febrero de 2010

JAIPUR, UNA CIUDAD ROJA COMO PUERTA DEL DESIERTO



Pasar veinticuatro horas en un tren en India da para escribir un libro, pues tuvimos extra dos horas de las previstas por si fueran pocas. Hay cada personaje digno de ficción. Desde dejar la dentadura anclada en los pies para dormir, hasta desenroscarse una pierna y amarrarla con cadena y candado a las redecillas de la litera.
También como un ave rapaz, saltaba del tren en algunas estaciones compraba agua, galletas, o lo que pillara para salir corriendo y engancharme al tren mientras salía y así poder llenar el estómago. Todo esto da una agilidad mental y física indescriptible. Al estar alojados en el penúltimo vagón la cosa tenia que ser verdaderamente veloz excepto por la mañana, que habían enganchado unos quince vagones más con lo que el tren parecía arrastrar todos los vagones que se iba encontrando como por magnetismo, supongo.
Otra cosa curiosa es habernos encontrado unos vagones descarrilados comenzando a oxidar, lo que refleja la practica habitual de india:"lo inservible dejarlo en los bordes"

Hemos llegado a Jaipur, tan ajetreada y loca como son las ciudades en India. Tras recorrer varios "Hoteles" buscando habitación, pues al no tener rumbo no hay reserva y el único recibimiento son los auto-ricksaw que como moscas verdes acosan hasta límites insospechados.
Cuando por fin encontramos algo esta casi en obras, pero con un buen gancho diplomático conseguimos la mejor habitación en la que nos hemos alojado. El hotel es maravilloso y tanto los carpinteros como marmolistas, pintores, etc. hacen verdaderos trabajos de artesanía por muy poco dinero.
Tras una ducha y a pesar de arrastrar nuestros huesos nos dirigimos a la muralla de la ciudad cuya impresión es tal que olvidamos el día de tren y quedamos dando vueltas en un largo paseo entre artesanos de cuero, bolsos maravillosos, ropa de buena calidad, oro, plata, etc.

Por alguna razón hemos dado con un conductor de auto-ricksaw mosca verde diferente, que tiene un block con anotaciones de viajeros de todas partes del mundo.
Todos coinciden en que es tranquilo y honesto. Nos ha ofrecido llevarnos a recorrer Jaipur y los lugares más baratos de compras, incluso a llamado a un tío de Madrid que tiene una tienda de plata que se ha alegrado tanto que nos ha ofrecido una cervecita fresca en su tienda al día siguiente. Ya veremos que pasa.

Desde la terraza con que diviso las estrellas que deja ver la polución Russo Rodríguez y PG para los estudios centrales de PoJazz.

miércoles, 24 de febrero de 2010

SARNATH SIGUE AQUÍ, CON NOSOTROS DENTRO



Seguimos en Sarnath, llevamos cuatro días, en realidad no hay mucho que contar, más que paseamos, entramos en templos y conocemos los mejores lugares para comer, descansar y husmear, además de hacer amistades con los lugareños.
Conviven tanto hindúes como tibetanos modestamente, hay puestos de frutas, souvenirs, saris y un puesto en el que nos ha llamado poderosamente la atención. El lugar es pequeño y un señor se dedica a pintar mandalas a mano, de un trabajo y precisión descomunal. Son poderosamente bellos e hipnotizan tanto como las tablas de mármol que encontramos en Agra.
Ya casi no nos fijamos en los niños que piden en la calle, ni ellos en nosotros pues saben que no damos dinero, pues es una especie de negocio y desde que los niños comienzan a caminar los sueltan con un vasito de metal a buscar dinero. Te puedes tropezar con una niña de unos diez años cargando a un niño de siete meses pidiéndote. Esto no sucedería si no vieran el lucro de parir para pedir. PG aboga por la esterilización.
Hay un habitáculo de unos siete metros cuadrados muy caótico donde regentado por un señor tibetano, hace los mejores tandor que he probado en mi vida, así que comemos y cenamos probando todo tipo de comidas por unos dos euros.
Luego, sesión de enfrentamiento con las páginas de mi libreta, escribiendo para PoJazz, para el blog y el poemario. PG pasea por jardines y realiza fotos bellísimas sin parar.
Al final, nos quedamos más días de los previstos, y hemos consensuado cambiar de rumbo y tirar al este del Rajastan, a visitar Jaipur, Pushcar y donde el viento nos lleve.
Ya tenemos el billete, y mañana día veinticuatro partimos, con veintidós horas de tren hay que desandar lo andado, pero así habremos visto media India pues nos quedan los últimos doce días.
En cuanto al museo arqueológico de Sarnath, se relatara al final del viaje junto con la impresión del Taj Majal, solo comentar que aquí hay un monumento a Tara, solo que mas antigua que la canaria sobre quinientos años de suso, digo cristo, también esta más buena.

Desde un esqueje del árbol de Bo, desde el que buda dio su primer sermón,
Russo Rodríguez para los estudios centrales de PoJazz.

sábado, 20 de febrero de 2010

SARNATH



Estamos en Sarnath, ya llevamos día y medio, es un lugar tranquilo abarrotado de templos budistas construidos con donaciones de todas las partes del mundo, tampoco aparece en el mapa. Aquí Buda dio su primer sermón, ante lo que seria posteriormente sus discípulos. Hay ruinas del templo que fue arrasado por los musulmanes doscientos años antes de Suso, digo de Cristo. Paseamos sin agobio pues solo se te acercan unas veinte personas al día y eso es bueno.
Hay paz entramos en los templos y como dice PG, se respira una paz tranquilizadora, al contrario que en iglesias y catedrales que se respira sufrimiento.
Lleno de budistas de todo el mundo, callejeamos en este pueblo que al ser pequeño ya casi nos conocen y nos ofrecen los artículos un poco mas rebajados de precio.
Tenemos tiempo para largos paseos entre jardines, nos paramos y comemos frutos o dulces que se cocinan en la calle y son realmente sabrosos.
Los perros vagabundos descansan en los jardines, ni siquiera miran cuando sacamos fotos.
Nuestra habitación de anoche tenia dos huéspedes mas, dos ratones cabroncetes que correteaban sin miedo por la habitación.
Recordando mi etapa cazadora, antes de dormir logro matar unos veinticinco mosquitos de ojos azules. Por la mañana, utilizando una bolsa de papas fritas logro atrapar a uno de los ratones, y cuando lo suelto en el patio, entra en la habitación nuevamente enfadado por nuestra ocupación en su territorio.
Hablamos con el casero, un hombre de sesenta años, un metro sesenta, moreno chocolate, flaco y que le sobresalen matas de pelo en las orejas, le medirán unos treinta y cinco centímetros y cambiamos de habitación a una superior y mas cómoda sin costo alguna gracias a la interpretación majestuosa de PG dando muestras de miedo enorme a entrar en la habitación, ante los ojos del casero, que le parece normal y nos intenta cobrar mas dinero por las superiores, que por otro lado lo merece.
Al final al ver a PG en el patio con las manos en la cara como si llorara, nos la deja sin costo. Hábilmente PG se pone las gafas de sol y hace como que se limpia las mejillas, el casero traga y avergonzado le pide mil disculpas.
Cuando cerramos la puerta, bailamos el Coliman, y le hago entrega del merecido oscar. No saben con que personajes se topan.

Ommmmmmmm, el siempre ateo Russo Rodríguez.

PD: La foto es en Varanasi, al anochecer, cuando se hacen rituales.

jueves, 18 de febrero de 2010

ULTIMO DIA EN VARANASI




Seguimos en Varanasi, creo que la hemos recorrido a pie unas dos veces. Hay una cosa que no había relatado y llevamos todo el viaje observando, suelen mascar unas semillas que les deja la boca roja. Al parecer contiene nicotina y acumulan la saliva que se vuelve roja y la escupen sin pudor en cualquier lugar, es desagradable y toda India lo hace. Les de ja los dientes rojos y les produce caries. Varanasi, ha sido destruida durante los siglos en varias ocasiones, pero aunque se tarda en comprenderla, tiene su encanto y su coste. Ya comenzamos a notar cierto desgaste y hemos aprendido como ellos a saber cuanto tiempo llevan los turistas, se nota pues el lugar erosiona al viajero.
A las casi dos semanas de estancia, por mucho que tomes largas duchas con gel y champú, hay una especie de polvo blanco, como cuando lijas la madera que se encuentra en todas partes, y que no sale, o no parece salir de los poros de la piel.
Hemos disfrutado por la noche de los rituales en los Ghats, los monjes, los gurús, existen por doquier, incluido los falsos, todo el mundo se busca la vida.
En cuanto a impactos visuales, un señor hace dentaduras postizas en plena calle, sentado en la acera va dando turnos a un grupo de personas todas desdentadas. Otro a su lado con una pesa antigua de baño intenta hacer negocio pesando a los transeúntes. Hemos encontrado un lugar para comer delicioso y limpio, nos deleitamos con su papaya y su comida vegetariana, empiezo a desear un entrecot o algo de carne, pero aquí hay poca, las cabras son despiezadas en la calle y las primeras en saborear su carne son las moscas. El norte es duro, pero mañana zarparemos en auto- rickshaw a Sarnath (es muy interesante el nombre de Sarnath, lo escribiré mañana), no sin antes grabar a unos gurús que transportan calaveras humanas. Ayer sacamos varias fotos, pero merece la pena grabar toda la ceremonia y a sus gentes, al final Varanasi nos deja varias cosas impresas de por vida, entre otras cosas el acoso y los cuerpos llameando.
PG va adquiriendo las fotos para su exposición, será realmente fantástica, yo me deleito cada noche con ellas.

Desde el agua del Ganges, Russo Rodríguez

miércoles, 17 de febrero de 2010

LA ANTIGUA CIUDAD DE VARANASI‏



Cinco de la tarde, marchamos hacia Varanasi, pero hay un problema, marchamos desde la estación de Tundla Juction, hemos de estar a las 20:45 en Tundla, y este pueblo no aparece ni en el mapa, andamos justos de tiendo así que negociamos un taxi sin saber ni donde se encuentra. Desistimos pues el taxista quiere cobrar un dinero excesivo y no baja de precio por lo que suponemos que se encuentra lejos. Así que hurgando ente la población descubrimos que salía un autobús hacia Tundla, con lo que pese a que la guía no lo recomienda nos dirigimos a la " Estación". Después de preguntar y observar los autobuses, estuvimos a punto de desistir, la masa de chatarra desvencijada no aguantaría el viaje, pero nos armamos de valor y subimos. Parecía como la boca sin dientes de un octogenario y los lugareños nos miran, comentan y sonríen. PG sentada y yo de pie, recorremos unos treinta y cinco kilómetros bajo los ojos y comentarios de los viajeros. Hemos subido sin pagar, esta gente es realmente sabia, y voy recolectando su sabiduría en pequeños detalles, es decir, si llegas al destino pagas el billete...
Unos cuarenta minutos más tardes casi todo el autobus nos dice Tundla y hacen gestos para que bajemos, el cacharro no llega a la estación, así que nos quedamos en medio de la autopista sin medio de transporte, y tiene pinta el pueblo de estar asolado por una bomba.
Estamos de suerte a los cinco minutos aparece un auto- rickshaw (aconsejo ponerlo en Google y mirar), pero parece que el tipo lo lleve al la prensa, porque no tiene ni luz ni nada, solo hierro y neumático, nos subimos y negociamos el precio. Nos lleva a la especie de estación, son las 19:00 horas oscuridad total, nos guiamos pues no puede entrar y nos deja a unos doscientos metros que atravesamos a oscuras y guiándonos por los tonos y la vocecita frágil y mecanizada que llega a lo lejos pero como si hablara en el interior de un cubo lleno de agua. Al fin llegamos y pero todo se encuentra a oscuras, cuando no lo esperamos aparece la luz, y cientos de ratas corren a esconderse. PG se sienta en uno de los bancos de hormigón y le dicen que es solo para hombres, así que salimos los dos. Observamos a un grupo de turistas, y nos acercamos a el por inercia, son españoles, seis chicas y un chico. Pasamos una hora cambiando impresiones y lugares de viaje Entramos a las vías y se puede comprobar que están atestadas de ratas, que se esconden unos minutos antes de desaparecer el tren y salen cuando se ha marchado, salen de agujeros diversos, son cientos, pero no suben a la plataforma, creo que no es por miedo, sino porque no le resulta la población lo suficientemente interesante.
Dos madres en el suelo parten una papaya y la dan a comer a sus siete niños, todos en el suelo solo dejan las pipas, uno especialmente que observo tiene unos dos años y una habilidad enorme para con los dedos comer rápido aprovechar todo el alimento, es una competición por la supervivencia.
Llega el tren, este llega con tos, subimos, hemos adquirido primera clase, pues la primera aquí no estaría permitida en ningún lugar, así que no tengo interés por conocer la común, esta es un habitáculo con seis literas oxidadas y desgastadas, hay que tener cuidado aquí roban y drogan, Pg duerme placidamente sabe que ando escribiendo ahora en la de abajo.
Hemos llegado a Varanasi, 05.30 horas, una de las ciudades mas peligrosas según la guía, Mark Twain escribió: "Varanasi es mas antigua que la historia, que la tradición, incluso que la leyenda; tiene aspecto de ser el doble de antigua que todo junto". Incluso en este siglo parece que fue escrito ayer, al amanecer. Varanasi, es centro de cultura y civilización durante dos mil años, es una de las ciudades vivas más antiguas del mundo.
Al salir de la estación, como es peligroso debido a la hora, nos hemos unido al grupo de españoles, y acordamos ver amanecer en un bote por el Ganges. El taxista, al no poder acceder a los Ghats, es tan gracioso que nos lleva directamente a un crematorio.
En la oscuridad, se alza ante nosotros lo que rápidamente asocio con relatos de Poe, un templo crematorio construido como los castillos de arena tenebrosos que se alzan al apretar la arena mojada con el puño.
Subimos y paseamos, no sin antes intentarnos burlas con un bote a motor, hemos acordado una hora, y el barquero (lo habitual es que lo haga a remo) enciende el motor, que se encuentra en el centro de la barca y con una soga de esparto lo acelera mientras maneja el timón; Intenta emular a Miami Vice pero en versión hindú, y en quince minutos nos tiene despachados riéndose por habernos burlado y la mano extendida para obtener las suculentas rupias. Le parecemos estúpidos, así que nos marchamos sin pagar.
Después de sentarnos en los escalones, para digerir el impacto de las aguas sépticas, de olor a orín, heces y carne frita observamos el grado de polución e infección del lugar.
Como casi todo en India, parece que todo el que supo de albañilería o pintura haya emigrado.
Comienzan los rituales de las diferentes etnias o religiones en el río, con multitud de personas bañándose y orando, flores y ofrendas al río, tienen garrafas como en otros lugares para extraer el agua increíblemente contaminada.
El Ghats en el que nos encontramos es tranquilo y tiene una buena vista. Nos despedidos del grupo y buscamos habitación, nos cuesta encontrar algo que se ajuste al presupuesto.
Acabamos en la trasera del Ghat crematorio, tras los troncos, que son utilizados y que pesan milimétricamente para cada cadáver en unas pesas enormes, es maravillosa la manera de tratar a los muertos, no hay lloros ni folklorismos.
Cae la noche y el templo se hace aun mas siniestro pues no para, llevan al fuego toda la tarde y cortejo tras cortejo pasan por debajo del balcón a cincuenta metros, la torre tapa las cremaciones, que se delatan por su resplandor y el crepitar de la madera, además de la columna de humo gris que por suerte la brisa la lleva hacia el oeste, nos quedaremos dos días mas, al final le hemos cogido gustillo. Dormimos.
Hoy al despertar leemos y nos comentan que han puesto una bomba en la Deuche Bakery, por aquí cerca, han muerto diez personas, yo no me he enterado. No se lo motivos pero seguro que tienen que ver con las tensiones religiosas, como siempre. Nosotros seguiremos recorriendo Varanasi, en mi caso siempre he llevado la muerte en el bolsillo izquierdo (como decía Bukowski) pero esta vez tengo la sensación de llevarla en mi hombro, como el loro de los piratas.

En el asadero, Russo Rodriguez y PG, para los estudios centrales de PoJazz.

lunes, 15 de febrero de 2010

AGRA MARBLE SHOPPY




A veces salirse del camino resulta realmente mágico, son senderos mas preciados. No escribiré sobre el Taj Majal hay quien ha escrito sobre el tema. Mi impresión se escribirá más tarde, solo puedo adelantar lo que me sucedió cuando lo pude tocar: Sufría.
Salimos de Taj Majal, hace un calor enorme, estamos cansados y sin batería. Observamos muy cerca de una de las entradas, concretamente de la entrada Este un escaparate que nos llama la atención, nos quedamos boquiabiertos pues exhibía unas mesas y tablas en mármol blanco o negro con incrustaciones pedestres realizando dibujos que invitaban a soñar, máxime cuando hemos visto el modo de trabajar de los artesanos en las callejuelas del Bazar próximo.
La tienda es ostentosa, una tienda bien iluminada, decorada de tal manera que te sientes un aventurero de hace dos siglos. Nosotros ensimismados observamos el escaparate cuando por alguna razón (pues no somos los extranjeros que esperan) sale un señor, de media altura, gordito, que tiene la serenidad hipnótica de las películas árabes, sus gafas redondas y de aumento dan a los ojos una visión de marioneta. El caballero, llamémosle Sr. Bagwani nos hace un leve gesto con los dedos y una franca sonrisa estudiada invitándonos a entrar, nosotros sorprendidos pues parecemos dos vagabundos en almacenes Harrods, entramos.
El interior parece un mini centro comercial, es bello y cuatro personas atentas a los movimientos del SR Bagwani, que chasca los dedos y de inmediato un empleado raudo enciende la primera tienda a la izquierda del pasillo. La luz hace brillar el mármol y las piedras semipreciosas como sonriendo nos invitan a entrar, cosa que hacemos al gesto del Sr Bagwani. Nos da cosa seguir, pero él insiste y nosotros hipnotizados entramos, yo por hacer una broma a PG le señalo una mesa enorme en la que he leído 850.000 rupias que al cambio en euros son unos 3.709, y me agacho a contemplar el bello material pues el trabajo de artesanía es mágico. El Sr. Bagwani cree que la voy a adquirirla y me hace ver otras en otros habitáculos, PG se ha dado cuenta y sonríe por la confusión, pero señala otra maravilla para que yo la observara y el Sr Bagwani se emociona pensando que somos algún tipo de adinerado europeo o ruso.
El Sr. Bagwani me pregunta cortésmente que a que me dedico, como insiste en saberlo y no se que contestar, me dirijo a PG y le digo en español .- y si le digo que somos unos desgraciados?.- y es cuando ya casi no podemos hacer esfuerzos para no mearnos de risa. Yo logro contener a tiempo mis convulsiones justo cuando el Sr. Bagwani se percata y nos hace otro leve gesto como para abandonar la preciosa tienda. Es normal pero yo, al contenerme para que no se enfadara o pensara que le faltábamos el respeto puesto que no entendería que fuera una equivocación que sólo queríamos mirar, meto la pata mas si cabe y le digo que si el importa (sic) las mesas. El Sr Bagwani alza sus gafas de aumento y me dice que en todo caso seria exportar, yo para no soltar la carcajada por la equivocación comento que tengo una tienda de artículos del mundo y no se el motivo pero se lo traga. Juro que nuestra intención era marcharnos sin que el señor creyera que nos burlábamos.
Él hábilmente al tragarse lo del negocio, insiste en ver otras salitas de mesas y tablas cerrándonos la salida al colocarse en medio del pasillo. Nosotros con ganas de seguir observando maravillas, al ver tablas mas pequeñas le digo a PG que quiero cinco tablas con la mano y el Sr Bagwani saca un metro, las mide y anota la medida y el precio.
PG ha cogido el móvil como medio para observar sin reírse, y comienza a manipularlo, el comerciante cree que se encuentra calculando y hace otro gesto, y a los pocos segundos aparece un joven con una calculadora grande que entrega a PG, ella casi no aguanta la situación y contiene las carcajadas aunque a veces son audibles. El Sr. Bagwani, mosqueado me comenta que si me gustaría ver una replica del Taj Majal a escala, y enciende una luz, quita una manta de seda azul y podemos contemplar una maravilla a escala y de un trabajo enorme, pues incluyen las piedras, pregunto por el precio, no lo recuerdo pero era desorbitado, por lo que con un gesto le digo que lo pensaré mientras soltamos una carcajada. El Sr. Bagwani me mira y le digo que si con seguridad, y nos lleva a un salón de té, después de apuntar nuestro pedido, dos mesas, cinco tablas y la replica, total: 38.000 euros. Yo le digo que si no hay descuento, y él me dice que tranquilo que ya hablamos después del té, así que nos tomamos el te sin mirarnos PG y yo, chasqueando los dedos ordena pastas. Él habla no se que, y tanto PG y yo pensamos que nos sacaran de no muy buenos modales, terminamos negociando a 36.000 euros de una forma seria, metidos en el papel, todo ello para no violentarlo, comentándole que me he tenido que vestir así para que no me acosaran en la calle. Finalmente le comento que ordenaré a mi banco la transferencia a mediados de marzo, y el me lo enviaría. Me dejó su tarjeta y un flyer de la tienda que conservare de por vida.
Cuando salimos el señor completamente convencido y a la vez picándole la oreja, me dice que le de mi correo y el teléfono por si acaso, escribo:

dosdesgraciados@hotmail.com
teléfono 034... y un numero cualquiera
Madrid (España)
SR: Cabroncete
Tienda : todo es una confusión, shop internacional

Escribía el papel mientras PG se reía disimuladamente y yo volvía a convulsionar para no reír a mandíbula batiente, el Sr. Bagwani miraba, y nos despide con la mano agitando sus gafas de aumento y ordena que nos abran la puerta como dos señores. Salimos, por alguna extraña razón, sin reírnos y menos mal, pues el Sr. Bagwani ha salido mirando a los lados convencidos de que estamos muertos de la risa y que todo ha sido una burda actuación teatral, al vernos serios y PG guardando la tarjeta, entra pero no muy conforme, hay algo que le hace sospechar. Al pasar la esquina nos desmoronamos de la risa, e imaginamos diciéndole a la mujer por la noche, a oscuras en la cama:
.-Mari, duermes?
.- dime Bagwani cariño
- Hoy ha venido unos jóvenes y me van a comprar 36.000 euros en material
- así cariño? responde una tierna mujer de lado tapada con la manta.- y que te preocupa?
.- que había momentos en los que se descojonaban, crees que debería retirarme ya?
.- no cariño responde, siempre tienes esa mala idea, duerme amor...
Siento que el Sr. Bagwani se pegue mirando el correo casi todo el mes de marzo.

Desde lo alto del minarete con que el imán invita a la oración mientras escribo, un abrazo polvoriento al Sr. Bagwani del Russo Rodríguez.

domingo, 14 de febrero de 2010

COLIBRI Y NOCHE DE LLUVIA, NUEVOS TEMAS POJAZZ



Se han publicado en http://www.myspace.com/pojazzperformances los temas Colibrí y Noche de Lluvia.
Colibrí es el sentirse polen en un jardín putrefacto. La banalidad de las palabras diarias, como si se diera la vuelta a nuestro cuerpo como se da la vuelta a la camisa para volvernos del revés y decir Stop. Quizás romperemos así el encantamiento social que vivimos bajando los limites del colesterol cerebral y cambiamos de rumbo. En este punto desearía transformare en el polen que absorbe el colibrí y volar libre con él, a algún lugar donde impregnado de color también existen los grises y medios tonos.
En cuanto a Noche de Lluvia, alguna vez nos hemos marchado con la boca sangrienta por callarnos algunas palabras teniendo en cuenta que a todo el mundo le ha pasado, yo no iba a ser menos. Era invierno y llovía abundantemente, empapado entre por algunos bares hasta bien entrada la madrugada. Ya en casa en la bañera me reía a carcajada limpia imaginando un relato en el que el tío desnudo como yo en ese momento, por desamor quizás, decidiera un suicidio light ambientado en los años setenta en blanco y negro con una cuchilla de esas que te cortaban la cara sin pudor. En ese momento la vecina toca insistentemente para pedir sal y rompe el momento de seudo-decisión, pero se da la excusa cachonda de seguir viviendo sus noches pues la cuchilla no estaba en condiciones. Es consciente de que no merece la pena llenarse la boca de sangre por no decir las palabras, más vale vomitarlas y seguir viviendo y menos los suicidios para llamar la atención, cosa que sucede en la realidad en un alto porcentaje.
No obstante, ninguna de las dos estaría completa sin la capacidad de expresión musical de Demóstenes, quien compuso ambas sobrepasando el clímax que tenia entonces para ellas, así quedaron pegadas para siempre en nuestra memoria, nada mejor que haber vivido juntos correrias para saber de mis poemas y adjuntar magia musical.
Desde una vida diferente, Russo Rodriguez

sábado, 13 de febrero de 2010

ESPERO UN PELIGRO QUE NO LLEGA



Despierto temprano, seis de la mañana, no me resisto a volver al callejón solo, pues el miedo de los días pasados he de superarlos, así que cámara en mano sin dinero ni pasaporte, salgo a callejear. Comienzo a observar los negocios cerrados al salir a Main Bazar puedo observar que no hay prácticamente nadie, camino girando de callejuela en callejuela, ha llovido nuevamente y no hay ruido ensordecedor, únicamente las palomas vuelan de cable en cable estirando sus alas. De vuelta, pese al lugar observo a una mujer y sus dos hijos perfectamente acicalados que esperan subir al autobús escolar, el esfuerzo por enviarlos a la escuela limpios con su uniforme incluida la corbata da a su joven madre una satisfacción diaria.
Por mi lado contando rupias tres jóvenes que al verme me quieren seguir. Así que al notarlo paro, me giro y me encaro a ellos como un perro de la lluvia a punto de enseñar los dientes. Me saludan, los saludos y me ofrecen algo que no entiendo, así que sigo parado mirándolos mientras desaparecen en el amanecer.
Acumulo las imágenes nocturnas de comercios apelotonados con sus puertas cerradas de diversa forma e imaginación. El barro de las calles sumado a los agujeros repletos de un agua gris han mojado mis pantalones.
De vuelta, satisfecho por la incursión al barrio nocturno, habiendo superado el miedo me tropiezo con los niños subidos a una bici-turista. Es hora de volver para buscar un lugar para comer, mirando a una carta que no entiendo en un supuesto restaurante que tiene el equilibrio de la buena comida a costa de una buena infección. Hoy toca comprar unos billetes para Agra, y marchar a ver el Taj Majal. Me quedaría aquí por tiempo indefinido, pues me seduce tanto el lugar que desearía conocer a cuantos se cruzan por mi camino, conocer sus vidas y sueños, sus lugares ocultos. Me reconforta la idea que volveré al final de mi viaje.

Llegamos a la estación y adquirimos unos billetes para Agra, no sin antes dos tipos quieren timarnos con el billete, son agresivos al " no, gracias" así que hay que enfadarse con ellos agresivamente, Nos dejan cuando saborean mi ira. La estación es un detector que te transporta a un pasado indómito, esto no ha cambiado nada desde muchas décadas, personas con grandes maletas, bultos, algunos estudiantes...
Llega la locomotora, parece cansada y asmática, es maravillosamente bella. Montamos suponiendo que llegaremos a la hora pactada, pero somos unos pardillos, llegamos hora y media mas tarde, Pregunto al que esta a mi lado si es normal, ellos defienden el tema, me responde que no, pero que ha habido problemas, imagino que lo sabrá por algún arte adivinatoria que no conozco pues no se había movido en todo el trayecto. Pero esto es lo mágico, tu pensando que te has pasado de estación, uno que te pregunta a donde vas para que algún buscavidas te espere en la estación para llevarte a un hotel diferente argumentando que el tuyo se ha quemado o algo así, pero no saben que no tenemos hotel que esto es una aventura.
El paisaje ha sido por momentos agradable otras veces observo desde el cristal que existe día a día personas al borde del abismo, aunque el queso televisivo de aquí los ignore, y presente una realidad ficticia a los que tienen un televisor, claro.

Hemos llegado a Agra, alojamiento encontrado bastante cómodo, lugar de mochileros, como nosotros. Dejar las maletas e ir a un bazar, el bazar Kinary tras el Taj Majal. Es un lugar caótico de transito, gente europea encontrada: unas veinte no más.
Aquí merece la pena callejear y encontrar artículos electrónicos de hace quince años como nueva tecnología, sacos de especies, monos por la calle, los tejados y entre los cables eléctricos, las sagradas vacas, ratas que caminan por el borde de los comercios. Nos sentimos maravillosamente impactados por que? porque se ha subido el telón de un pasado leído, y que no ha cambiado demasiado, incluido los militares al rededor del fuerte de Agra.
Estornudamos, la calle ofrece un olor a especies rebozado de pimienta que no s cosquillea constantemente la nariz. Mañana el Taj Majal el palacio construido por amor, que paradoja.

Desde el pasado, Russo Rodríguez y PG para los estudios centrales de PoJazz.


PD.: Mañana entrada pues el director de los estudios centrales nos comunica dos nuevas canciones en Myspace, eso nos hace estar cerca a estos corresponsales malditos, que escucharemos para relajarnos. Perdonar las fotos, pero no se pueden cargar, y no se el motivo quizás porque los ordenadores son copias de los windows, coño ya hubieran pirateado a Apple también, pero eso es otra historia.

viernes, 12 de febrero de 2010

LLEGA EL SOL, DIARIO DE NUEVA DELHI



Son las diez de la mañana, logro dormir, despierto al abrir los ojos vuelve la incertidumbre, es cuestión de vestirse y andar, buscar un buen lugar.
Salimos del hotel hacia el callejón, esta vez es precioso, miles de tiendas impregnadas de color, anillos, camisas, internet café, comida en calderos al aire libre, invitándote a cruzarlos con alegría. Es un sueño, me embriaga el lugar al salir a la calle general, Main Bazar. Miles de comercios esperan, algunos desvencijados, huele a una especie de curry, y en lo alto se oyen águilas quienes desde el cielo otean al viajero, es su cálido barrio, son las reinas y guardianas del lugar.
El trafico es mortal, lleno de bicicletas, coches motos que sortean a los caminantes, resulta tan maravilloso el colorido mezclado con la precariedad que uno decide a los dos minutos quedarse una semana, un mes....
Hay otros turistas, que al encontrarnos nos saludamos con una leve alegría.
Los comerciantes saben que acabamos de llegar, o noto en sus caras, ellos en nuestro asombro.
Uno observa tantas cosas, que tienes que frenar el impulso de comprar camisas, pantalones, pulseras, collares, cinturones. Así que adquirimos algunas piezas para velozmente regresar al hotel a cambiarnos, felices con el alma repleta de sensaciones.
Volvemos a salir, esta vez nos dirigimos a Connaughty Place subimos a un auto Rickshaw que nos lleva, es increíble como se conduce, se sortean los coches, personas, motos a milímetros, se toca el claxon, pero soy realmente feliz.
Aquí es cuestión de negociar de ignorar vienes, disfrutarlo todo. Todos quieren llevarse algo de nuestro dinero a sus casas, es normal y comprensible.
Connaugt Place, es circular, un kilómetro de radio con una especie de parque en el centro, la carretera los circunda. Las tiendas rodean la plaza, ubicadas en edificios semiderruidos, los comerciantes son hábiles e intentan imitar a las tiendas europeas, están fomentando a mi modo de ver las cosas el queso europeo. Hay un MacDonal, es decir mierda vitaminada, al cual no entramos, pero aquí no hay payaso y esas cosas, incluso lo que se oferta es distinto.
Llama la atención que tengan cada tienda un vigilante de seguridad, algunos con escopetas de cañones paralelos como los utilizados en la caza. Ellos abren ala puerta, si lo haces tú, lo bronquea el comerciante, asi que me disculpo por la torpeza a la salida.
Disponemos PG y el que suscribe entrar en el interior del centro comercial de la plaza, sorteamos los coches, motos y bicicletas, allí un subterráneo Palika Bazar, es mejor no mirar al techo, un submundo comercial nos espera, de unos cinco metros cuadrados cada tienda, aquí debe de existir al menos doscientas es claustrofóbico, te llaman insistentemente, pero tiene una magia bruta. Nos quedamos toda la tarde, volviendo a Main Bazar cuando andan cerrando los comercios, ha merecido la pena con creces llegar hasta aquí, vamos encontrando lo que buscábamos. La calle es segura.

Un abrazo polvoriento de Russo Rodriguez y PG.

jueves, 11 de febrero de 2010

ESPERANDO SOL EN NUEVA DELHI



5:30, madrugada en el aeropuerto de Nueva Delhi, arrastro los pies, las manos y la lengua. Huelo a Salamandra, un funcionario me mira antes de sellarme el pasaporte, no cree casi que soy español, le comento que he olvidado el gorro, la espada y el capote en casa. Único equipaje, un bolso mediano y una mochila escolar.
Salimos del aeropuerto, unos setecientos taxis esperan, salen, pitan, son taxis viejos, desgastados, negros como muelas picadas, creados pienso sobre los años treinta, el húmedo calor cae. El impacto visual es brutal, necesito fumar, voces, me agarro a la puerta y miro a PG, sonrío, de ella también de sus pupilas rebosan los estímulos visuales. !Hostia¡ solo apuro a decir.
Tras abonar un taxi-prepago salimos dispuestos a pisar India, toca hacer cola, no sin antes rechazar a buscadores de turistas que te acosan hasta el final. Entramos en el taxi, es una tumba abierta al asfalto, bellos y desvencijados que desprende un olor agrio. Tras dos intentos el taxista abre la puerta, tiene truco. Llueve, solo funciona uno de los parabrisas y observo como un niño el fin del cuenta kilómetros, marca ciento cuarenta kilómetros hora como velocidad máxima.
El asiento trasero me recibe con un muelle justo en el escroto.
El taxista nos deja en el interior del taxi, PG y el que suscribe nos miramos atónitos lo que las ventanillas nos ofrecía como paisaje. Vuelve pasados dos minutos con otro usuario, que monta en el sillón delantero, cobrara dos veces, me parece justo, humano y además el usuario parece un estudiante hindú de vuelta de un país europeo, denota pesimismo.
Salimos sorteando camiones, taxis, comienza nuestro conductor a tocar el claxon, desisto de contarlos a los cuarenta y cinco, pues aun no hemos salido del aeropuerto. Comenzamos a ver casas derruidas, accidentes, gente caminando por la autopista mientras nos adelantan por la derecha, izquierda, arriba y abajo, pero circulamos a sesenta kilómetros por hora, pienso que podríamos sobrevivir al accidente. Comienza la aventura.
Llegamos a nuestra zona Main Bazr, el taxista se niega a entrar, no hay tráfico, solo perros y unas cuantas personas con cara de conocer bien la noche.
Las calles son un barrizal, tanto el joven como yo exigimos llegar hasta el lugar donde nos quedaremos, así que presionamos al taxista.

Nos deja a unos cincuenta metros señalando un callejón, PG se agarra a mi brazo buscando seguridad los dos esperamos el momento del atraco. Lo que no sabe es que el miedo también se ha instaurado en mi sien, y por ello miro a los lados, me quito la mochila y remango mi camisa a la espera de un brutal combate. .- esto no es Malibú.- lo comento para sacarle una sonrisa, la necesita.
Caminamos por el callejón de la foto (que esta tomada al amanecer), el hotel es de menos cuatro estrellas, nada incluido. No hay habitación, nos responde un joven dormido al que acabamos de joder la noche. Cierto tampoco reservamos, le damos pena y nos lleva hasta otro cercano, tienen habitación, júbilo. Pido verla primero, como si fuera realmente a rechazarla, subimos, no describo la habitación, no la creerían. Extendemos las sabanas que hemos traído, nos tumbamos y no dormimos, sólo comentamos, reímos y aguardaos al sol, como un Dios entre ateos.

Desde Nueva Delhi, Russo Rodríguez.

miércoles, 10 de febrero de 2010

VOLVEMOS CON ZAPPA.



Si, es cierto he vuelto a caer en Zappa, en su artículo, Di queso, alojado en la web http://globalia.net/donlope/zappa/. Realmente tenemos el cerebro de queso frito, y nos cae por las orejas. Estamos sintiendo la subida de la temperatura y en vez de relajarnos encendemos el televisor que despide queso, y nos sacan por los pabellones auditivos tiras de queso amarillo derretido.
Comemos el queso que nos tiran las internacionales y hacemos nuestro propio queso, para pagar su queso. Que mas da la inversión en cultura y educación si lo que nos dan y vemos por la calle en Europa es queso?
He visto a profesores-as jovenes entrar al colegio de primaria con enormes gafas de marcas prestigiosas, trajitos caros Creen que no inyectara su queso en el cerebro de tus hijos?. Aún hay ninos impregnados del queso que venden sus padres en los platós televisivos, pues sus padres venden su queso al mejor postor, incluído el queso tierno de sus hijos.
Yo quiero que se meta intravenoso algo en el queso, hay que educar tanto en el televisor como en la calle, en los colegios, pues de nada serviran las próximas generaciones. El contenido televisivo hoy por hoy es 90 por ciento queso, de un olor insoportable y no hay quien meta mano a los sapos que vomitan queso.
Hoy la televisión pública ha erradicado parte del queso a unos limites aceptables, y se les ha hechado encima los pastores apestosos. Pero estoy satisfecho como ciudadano de erradicar la publicidad y el queso en las cadenas que pagas tú y yo.
Hoy viajamos PG y yo, hacia otro lugar, quizás esto se publique tardío, pero quería asegurarme que el queso, se vende en Europa tanto como en el lugar al que viajaremos.

Hay San Zappa, cuanto de visionario eras...

Con un escalofrío, desde China Town, Londres, Russo Rodríguez.

lunes, 8 de febrero de 2010

LOS VAGABUNDOS DEL DHARMA

Bueno utilizando con el respeto que se merece Kerouac, parte de PoJazz se traslada por espacio de un mes entre UK, New Delhi y Nepal, desde alli en la medida de lo posible se seguira con la dinamica del Blog. Seguiremos informando, un saludo lejos de la Crapaud Maison, en algun lugar de UK; PG and Russo Rodriguez.

miércoles, 3 de febrero de 2010

DEFECTOS



Se amputó el índice derecho
con un machete, lo
recogió con su mano
izquierda.
Le fue útil para señalar.
Aterrados corrían, los cuerdos.
Se perdieron el gotear de la
sangre en el asfalto.
El dedo cortado su violáceo
argumento, con su uña lacerante.
El ojo bizco, la cólera del pétalo
que cae.
No lo necesitaba
habían señalado
la tentación, erecta como pezón

El aroma de las moscas junto al dedo seco.

Desde Crapaud Maison con la maleta en la puerta, Russo Rodríguez