POJAZZ EN


lunes, 28 de diciembre de 2009

Dave Douglas & Brass Ecstasy ~ This Love Affair

Bueno ibamos a ser unos cabronazos y cerrar el año sin despedida, pero bueno PoJazz se va a despedir del año: Como cuando se despelleja uno cada noche,y viene la madrugada con su furor desorbitado. Me acaricia cuando me encuentra en la terraza aguardando al dragón que me nutre de existencia.
Y a veces muero en la silla, y tengo la impresión que el teatro seguirá mañana con su oscuridad y sus estrellas. A veces, eso mismo, me da un mordisco en la oreja para que siga el ritmo de la existencia porque PoJazz está cerca, muy cerca…

Con escalofríos temporales PoJazz.

jueves, 10 de diciembre de 2009

RECUERDAMELO MÁS TARDE



He vuelto a las andadas, a comenzar a escribir al caer la tarde
a arrimar una copita de vino al escritorio, colocar el sumiso cenicero
a la izquierda, tabaco, mechero y soledad.
Me he tuneado, ahora también tinta para componer y Jazz.
Se debe principalmente al hecho de presentarme ante el papel,
como un equilibrista con su vara niveladora, desafinada.

Quizás debiera escribir sobre despedidas a faldas sin tacones,
a sirenas malditas, no es el momento, recuérdamelo más tarde…

O que tengo los pulmones gastadillos, que el cerebro se me
dispara en argumentos y cierro la boca como un bunker de estaño.
Pero, recuérdamelo más tarde.

Me llama ahora una voz de grillito, y me alegra, charlo, cuelgo, y le envío un beso telepático también, a una florecilla que tengo caprichosa. ¿Y un poema?.
Cuando empiezo el poema, borro y me digo, recuérdamelo más tarde.

Un buen comienzo, con su vuelo poético y metáforas por doquier, unos labios con tytadine, un sapo masturbándose en el salón, recuérdamelo más tarde.

Esperare el poema esta noche, que el papel aguante las gotas de vino, ceniza, una lágrima, una sonrisa, una travesura, una mirada bajo la falda en la fila del colegio descarada, un punzón entre las costillas, unos besos nacarados, mis estreñimientos, el pozo y su musgo, la locura tersa y veladora de la noche, mis blasfemias, mis más íntimos deseos, no sexuales y sexuales, mis manos alzadas, la boca hundida y desencajada. ¡Que observe el papel también mi mirada de ira!, ternura sólida, líquida o gaseosa o aprecie cuando por minutos se cierran los párpados, espantados de lo que escribo, únicos enemigos corporales que tengo. También tienes el placer de descubrir, sólo tu papel, cuanto de sincero llevan las palabras incluso cuando te apuñalo con la punta y gritas. Sabes que te escucho pero me es indiferente, sólo tu papel tienes el placer de contemplarme en ese segundo en el que comienzo a tatuarte para siempre un poema, que quizás no sea de tu agrado o del lector, pero el destino a hecho que no te hayan impreso un esquema de secundaria (deberías estar orgulloso, o no). Bueno es cierto, podrías haber sido partícipe de una cátedra, del Caín de Saramago, un artículo de Juan José Millás o por el año de tu creación, podrías haber sido bendecido por las palabras de Ángel González. Pero estás en mis manos, y te ha tocado el vino, la ceniza, los disparos, como un Parque de Atracciones, a ver que sale…, pero sólo te advierto una cosa, pregúntale al cenicero como me gustan que sean las cosas, y en eso no vale, un recuérdamelo mas tarde.


Desde la Crapaud Maison Russo Rodríguez.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Con quién haré el amor




En este vaso de ginebra bebo
los tapiados minutos de la noche,
la aridez de la música, y el ácido
deseo de la carne. Sólo existe,
donde el hielo se ausenta, cristalino
licor y miedo de la soledad.
Esta noche no habrá la mercenaria
compañía, ni gestos de aparente
calor en un tibio deseo. Lejos
está mi casa hoy, llegaré a ella
en la desierta luz de madrugada,
desnudaré mi cuerpo, y en las sombras
he de yacer con el estéril tiempo.

Vuelve la hora feliz. Y es que no hay nada
sino la luz que cae en la ciudad
antes de irse la tarde,
el silencio en la casa y, sin pasado
ni tampoco futuro, yo.
Mi carne, que ha vivido en el tiempo
y lo sabe en cenizas, no ha ardido aún
hasta la consunción de la propia ceniza,
y estoy en paz con todo lo que olvido
y agradezco olvidar.
En paz también con todo lo que amé
y que quiero olvidado.

Volvió la hora feliz.
Que arribe al menos
al puerto iluminado de la noche.
Francisco Brines

foto:saudek
PG

martes, 8 de diciembre de 2009

Julio Cortázar: Historias de Cronopios y Famas



Viajes


Cuando los famas salen de viaje, sus costumbres al pernoctar en una ciudad son las siguientes: Un fama va al hotel y averigua cautelosamente los precios, la calidad de las sábanas y el color de las alfombras. El segundo se traslada a la comisaría y labra un acta declarando los muebles e inmuebles de los tres, así como el inventario del contenido de sus valijas. El tercer fama va al hospital y copia las listas de los médicos de guardia y sus especialidades.
Terminadas estas diligencias, los viajeros se reúnen en la plaza mayor de la ciudad, se comunican sus observaciones, y entran en el café a beber un aperitivo. Pero antes se toman de las manos y danzan en ronda. Esta danza recibe el nombre de "Alegría de los famas".
Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: "La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad". Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los cronopios.
Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas y los hombres, y son como las estatuas que hay que ir a verlas porque ellas ni se molestan.

LA foto salió movida

Un cronopio va a abrir la puerta de calle, y al meter la mano en el bolsillo para sacar la llave lo que saca es una caja de fósforos, entonces este cronopio se aflige mucho y empieza a pensar que si en vez de la llave encuentra los fósforos, sería horrible que el mundo se hubiera desplazado de golpe, y a lo mejor si los fósforos están donde la llave, puede suceder que encuentre la billetera llena de fósforos, y la azucarera llena de dinero, y el piano lleno de azúcar, y la guía del teléfono llena de música, y el ropero lleno de abonados, y la cama llena de trajes, y los floreros llenos de sábanas, y los tranvías llenos de rosas, y los campos llenos de tranvías. Así es que este cronopio se aflige horriblemente y corre a mirarse al espejo, pero como el espejo esta algo ladeado lo que ve es el paragüero del zaguán, y sus presunciones se confirman y estalla en sollozos, cae de rodillas y junta sus manecitas no sabe para que. Los famas vecinos acuden a consolarlo, y también las esperanzas, pero pasan horas antes de que el cronopio salga de su desesperación y acepte una taza de té, que mira y examina mucho antes de beber, no vaya a pasar que en vez de una taza de té sea un hormiguero o un libro de Samuel Smiles.

El término "cronopio" terminó por convertirse en una especie de tratamiento honorífico, aplicado por Cortázar (y otros) a amigos.
PG

sábado, 5 de diciembre de 2009

LEOPOLDO MARIA PANERO




Hay restos de mi figura y ladra un perro.
Me estremece el espejo: la persona, la máscara
es ya máscara de nada.
Como un yelmo en la noche antigua
una armadura sin nadie
así es mi yo un andrajo al que viste un nombre.

Dime ahora, payo al que llaman España
si ha valido la pena destruirme
bañando con tu inmundo esperma mi figura.
Tus ángeles orinan sobre mí.

San Pedro y San Rafael
en una esquina comentan
mientras avanzo borracho
sobre esa piedra, payo,
que llaman España.

De Piedra negra o del temblor

Esto fue y no otro el poema que he recitado hoy cuando he detectado que
Lepoldo Mª Panero meaba a mi lado y no se había percatado de mi presencia.
Y ha brotado su risa histérica y sus ojos vivos, pero dura poco, ha empezado a toser y he tenido que esperar que el oxigeno caprichoso entrara en sus pulmones. He percibido a diez kilos menos de Leopoldo y con una voz casi imperceptible, me ha preguntado si lo esperaré fuera.
He subido a la planta superior preocupado, Leopoldo no está bien, algo pasa (Otra vez la felicidad vuelve a aparecer como siempre, con Jet lag y me ha dejado el agridulce como su mejor regalo). Pasamos la tarde en una terraza, con sus coca-colas, con sus cigarrillos, pero menos, muchísimos menos y su cara está desencajada durante la tarde, sus ojos apagados dan fe del esfuerzo que le cuesta respirar, hay risa, guiños y complicidad , pero no es Leopoldo, le falta el aire. Aún así pasan las horas mientras recitamos algún poema que otro, aunque se hacen inaudibles e indescifrables, a menos que suenen algunos versos en mi memoria…
Y todo se apaga, quedó a oscuras todo lo que me rodeaba cuando tuvimos que marcharnos para poder cenar en el psiquiátrico. Y caminamos por la calle Triana y Leopoldo camina a pasos muchísimos más cortos, casi sin equilibrio. Ha cambiado el calzado deportivo por unas zapatillas de goma.
Llegamos, nos da tiempo a seguir charlando, y nos queda tiempo para quedar para este lunes para estar en casa leyendo, riendo, fumando, en fin lo que apetezca.
Después he tirado nuevamente a los alrededores de la calle Triana y he entrado en el bar para tomarme un buen cubata pues a estas alturas uno casi puede aventurar que llegará la noche como una tormenta cruel, sosa, oscura. Una de esas noches en las que se comenten asesinatos, “suave como el peligro…”*. Paco el camarero, advierte mi estado de ánimo y se asegura el beneficio. Está amigable y chistoso. Esta vez se equivoca, no sabe que saldré del bar muchísimo antes de lo esperado.
Salgo otra vez sin despedida de Paco, enfilo los pasos de vuelta a la calle Triana. Llena de gente, con iluminación navideña, cientos de jóvenes como cachorritos, y cachorritas (por lo de la ministra) empinadas, apestando a gritos, saludos exagerados y el brote de jovialidad y hormonas habitual. Veo también a señoras con bolsas comerciales llenas de complementos, caras ácidas, más jóvenes espermáticos, viejos con las dentaduras mal pegadas riendo junto a otros viejos sin dentaduras. Entonces recuerdo por qué Leopoldo camina con la cabeza mirando al suelo, ausente, sin observar mas que sus pies, se me viene otra vez a la cabeza el poema y me da la respuesta.
Me asalta unas ganas enormes de gritar en medio de la calle, pues no entiendo que es lo que pasa con el ser humano, me es imposible concebir que no se puedan parar unos minutos a reflexionar sobre sus propias existencias. Y me vuelvo a sentir excluido, me miran como si les fuese a robar el bolso, a dar una puñalada. Sé que me brillan los ojos de ira. Observo los tacones de aguja de una joven veinteañera, su ajustado pantalón vaquero, sus primeros brotes de color en los labios y, a su lado, una especie de pitbull tatuado de unos treinta años perdonando las vidas de los transeúntes si miran a su mujerzuela. Vuelvo a pensar en Leopoldo, si por casualidad esta tarde se me ha presentado el falso Leopoldo, como en su poema “La llegada del impostor fingiéndose Leopoldo María Panero. Pero salgo de la duda, recitó perfectamente a Pound.
Finalmente, y a unos tres kilómetros de distancia tengo la sensación que Leopoldo me ha mandado su poema para salvarme la noche, se encuentra situado en el poemario EL QUE NO VE, en su IV Parte. ORINAR SOBRE LA VIDA y lleva por título:

UN ASESINO EN LAS CALLES

No mataré ya más, porque los hombres sólo
son números y letras de mi agenda
e intervalos sin habla, descarga de los ojos
de vez en vez, cuando el sepulcro se abre
perdonando otra vez el pecado de la vida.
No mataré ya más las borrosas figuras
que esclavas de lo absurdo avanzan por la calle
agarradas al tiempo como a oscura certeza
sin salida o respuesta, como para la risa
tan sólo de los dioses, o la lágrima seca
de un sentido que no hay, y de unos ojos muertos
que el desierto atraviesan sin demandar ya nada
sin pedir ya más muertos ni más cruces al cielo
que aquello, oh Dios lo sabe, aquella sangre era
para jugar tan sólo.

Solo quería deciros algo : ¡ Que le gusta a esta piedra llamada España la muerte triste o morbosa de un poeta!

Foto: Leopoldo Mª Panero y Russo Rodríguez 2004-2005.

jueves, 3 de diciembre de 2009

MUSICA NUDA

Esta entrada va dedicada a Música Nuda, formado por Ferruccio Spinetti e Petra Magoni, disfrutad , pues merece la pena. Un saludo Russo Rodríguez.