POJAZZ EN


jueves, 10 de diciembre de 2009

RECUERDAMELO MÁS TARDE



He vuelto a las andadas, a comenzar a escribir al caer la tarde
a arrimar una copita de vino al escritorio, colocar el sumiso cenicero
a la izquierda, tabaco, mechero y soledad.
Me he tuneado, ahora también tinta para componer y Jazz.
Se debe principalmente al hecho de presentarme ante el papel,
como un equilibrista con su vara niveladora, desafinada.

Quizás debiera escribir sobre despedidas a faldas sin tacones,
a sirenas malditas, no es el momento, recuérdamelo más tarde…

O que tengo los pulmones gastadillos, que el cerebro se me
dispara en argumentos y cierro la boca como un bunker de estaño.
Pero, recuérdamelo más tarde.

Me llama ahora una voz de grillito, y me alegra, charlo, cuelgo, y le envío un beso telepático también, a una florecilla que tengo caprichosa. ¿Y un poema?.
Cuando empiezo el poema, borro y me digo, recuérdamelo más tarde.

Un buen comienzo, con su vuelo poético y metáforas por doquier, unos labios con tytadine, un sapo masturbándose en el salón, recuérdamelo más tarde.

Esperare el poema esta noche, que el papel aguante las gotas de vino, ceniza, una lágrima, una sonrisa, una travesura, una mirada bajo la falda en la fila del colegio descarada, un punzón entre las costillas, unos besos nacarados, mis estreñimientos, el pozo y su musgo, la locura tersa y veladora de la noche, mis blasfemias, mis más íntimos deseos, no sexuales y sexuales, mis manos alzadas, la boca hundida y desencajada. ¡Que observe el papel también mi mirada de ira!, ternura sólida, líquida o gaseosa o aprecie cuando por minutos se cierran los párpados, espantados de lo que escribo, únicos enemigos corporales que tengo. También tienes el placer de descubrir, sólo tu papel, cuanto de sincero llevan las palabras incluso cuando te apuñalo con la punta y gritas. Sabes que te escucho pero me es indiferente, sólo tu papel tienes el placer de contemplarme en ese segundo en el que comienzo a tatuarte para siempre un poema, que quizás no sea de tu agrado o del lector, pero el destino a hecho que no te hayan impreso un esquema de secundaria (deberías estar orgulloso, o no). Bueno es cierto, podrías haber sido partícipe de una cátedra, del Caín de Saramago, un artículo de Juan José Millás o por el año de tu creación, podrías haber sido bendecido por las palabras de Ángel González. Pero estás en mis manos, y te ha tocado el vino, la ceniza, los disparos, como un Parque de Atracciones, a ver que sale…, pero sólo te advierto una cosa, pregúntale al cenicero como me gustan que sean las cosas, y en eso no vale, un recuérdamelo mas tarde.


Desde la Crapaud Maison Russo Rodríguez.

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