POJAZZ EN


lunes, 16 de noviembre de 2009

CICATRICES DE PASADO MENGUANTE




He sido el hombre que desollaba a los conejos.
Otras veces silencioso he llevado a vidas que chirrían
Su ordenado destino, su derretida propina.
El pozo y su ocupación de plomo: histérica luz.
Y la marea rompía poco a poco
como un diente ajeno en la grieta del labio.
Aunque respiro ahora mejor, el alma tasa a su favor
su placer de nicotina.
Corro seiscientos metros cada noche en busca
del poema, de ti.
Arrastro en jubilosa procesión los huesos
hasta la alcoba cuando doy besos en la nuca a la madrugada.
Siento a veces la vergüenza del hombre que escupe
su vida que flotando descubre como virtud, su orina.
He sido el hombre que desgarraba la piel a los conejos
y su saña se lleva por los pelos a la madrugada
dejándome con su ofrenda y su espasmo.
El vodka repele el hielo, ¿o es invierno? ¡es invierno!, verano
en el alma y no marchita el equinoccio de otoño la imagen
aún cuando ahorca poco a poco el poema su ácida y siniestra
clorofila, como el cabello de mujer en la almohada y su silencio.
Se presenta ahora en casa la alegría con Jet lag y maletas de aire,
respeta las zonas comunes y no cela cuando acaricio
en una orgia las entrepiernas de los poemas, y dispone
una a una a las hadas que dan grititos bailando en los
pabellones auditivos, para que olvide las patas cruzadas
de los conejos muertos.

...Desde la Crapaud Maison
Russo Rodríguez Foto: PG

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