POJAZZ EN


jueves, 4 de junio de 2009

UNA HISTORIA DE BAR

Entró en el bar de un sorbo bajó por el estómago vacío, .- ¡otra! ordenó
Ella charlando con amigas, se fijo
él apuro la segunda, dos miradas furtivas...
En la tercera pagó, la miro, un leve gesto basto para entenderse.
Era morena, pelo corto, cuarentona, su cuerpo sin signos de haber parido
traje estrecho, botas de invierno.
Abandonó el bar, y al llegar a la esquina se giro, no estaba.
Emprendió sus pasos, como un redoble de campanas en la madrugada, escucho sus botas golpear los adoquines.
La espero, cuando llego a su altura, sin mediar palabra alguna la rodeo con su brazo.
.- No soy de aquí, vamos a la pensión, le dijo.
La volvió a observar, estaba seguro que no había parido jamás. Buen culo.
Llegaron, la desnudo, se desnudo, se marcharon los ángeles de la guarda escandalizados,
danzaron full condones.
La mañana lo encontró a solas pensando si había sido un sueño o se había acostado con una dulce hechicera.
Se dio media vuelta, recupero un sueño perdido de la infancia, a medio día creyó verla pasar por la ventana, había salido el sol...
Russo Rodríguez

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